Visitan San Luis Marta García y Silvia Irigaray

Marta Beatriz García -funcionaria del Programa Nacional de Lucha contra la Impunidad, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación- y Silvia Irigaray -fundadora de la Asociación Madres del Dolor de Buenos Aires- arribaron ayer a nuestra capital para monitorear el funcionamiento de algunos casos judiciales, “por pedido de quienes sienten injusticia” le dijo a Periodistas en la red, García
En especial, están monitoreando el segundo juicio por el asesinato de Darío Gramaglia, a pedido de la familia del imputado Pedro Soria. También tendrán contacto con familiares de Antonio Ferrara y de Jairo González.

Respecto de Soria, García e Irigaray estarán presentes en la audiencia dispuesta para el próximo viernes (ver nota aparte), toda vez que sostienen que “hay varias irregularidades” presentes en el juicio, como las hubo en el primer juicio que condenó a Alberto Figueroa y a Daniel Martínez, y que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó que se revise el fallo, con lo cual la sentencia no quedó firme y ambos volvieron a estar imputados.

García, se mostró totalmente consternada por la situación de Soria, quien lleva en sus espaldas una prisión preventiva por más de cuatro años, “algo que contradice lo expuesto por el Pacto de San José de Costa Rica”, pacto que prevé que un ciudadano no puede estar en prisión, sin condena “más de tres años”, resaltó.

Por su parte, Irigaray contó su historia, cuando en medio de los conflictos de 2001, su hijo estaba con unos amigos en el bar de una estación de servicio viendo las imágenes del conflicto por televisión, y al hacer un comentario en contra de la policía, un federal que estaba en el lugar, se levantó y los asesinó. En 2003, la justicia condenó al policía a cadena perpetua, constituyéndose en el primer caso en que un federal recibe esa condena. El caso se conoció como la Masacre de Floresta.

Respecto del accionar de la justicia en su caso, Irigaray expresó que “en mi caso la justicia actuó bien y rápido, que es como debe hacerlo” y eso la llevó a comprometerse con todos aquellos casos que no reciben justicia o cuando esta tarda demasiado, como es precisamente el caso Gramaglia, donde la Cámara del Crimen Nº 1, se tomó ocho años en comenzar este segundo juicio, algo que está fuera de cualquier plazo razonable.

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