Scioli espera un gesto de Cristina para cicatrizar heridas

Gustavo Sylvestre.

“Hay que bajar los decibeles, hay que bajar los decibeles” es el consejo que en las ultimas horas han escuchado la mayoría de los funcionarios del gobierno de Buenos Aires, de parte de Daniel Scioli.

Fiel a su estilo, el gobernador mantiene la calma y le ha pedido a todos, aún a los más reaccionarios, que cierren la boca y no salgan al cruce de ninguna declaración de funcionarios nacionales.

El martes a la noche, el Jefe de Gabinete, Alberto Pérez, fue claro y contundente en el programa “Con Voz Propia” de A24. “Yo hablo por Daniel Scioli, acá no hay ni halcones ni palomas, nuestro proyecto está con el de la Presidenta y nada ha cambiado”.

En el gobierno provincial se mostraban confiados en que el encuentro de este miércoles de la Presidenta con Scioli en Chivilcoy pueda acercar posiciones y que fijen fecha para un encuentro personal.

“Cristina tiene que hablar con Daniel, ellos tienen que dar un paso ahora, nosotros hemos dado todas las muestras que teníamos que dar, ellos deben mover ahora las piezas” sostienen en el entorno del gobernador.

Ayer analizaban como positiva la jornada que había pasado. “No hubo hoy ninguna mención a Daniel, creemos que las definiciones de Casal sobre el tema Cañuelas que sostuvo que es un problema de la Provincia y la aparición de Alberto Pérez ayudó a distender los ánimos”.

En realidad, más allá de expresar, hace ya varios días, su deseo de que si no hay reforma constitucional él tiene una legítima aspiración presidencial, nada ha cambiado -ni cambiará- en el pensamiento de Scioli respecto a su posicionamiento frente al gobierno nacional.

“Yo no me voy a pelear con Cristina, ni me voy a enfrentar a Moyano, de eso estén seguros”, fue la frase que les ha dejado el gobernador a todos sus seguidores. Y que ha repetido en las últimas horas.

Ni siquiera se le ha cruzado por la cabeza algún tipo de rompimiento con el oficialismo. “No es mi estilo el de andar traicionando a nadie, nunca lo he hecho, ni lo haré”, ha dicho.

“No se ha barajado ningún alternativa que no sea la de seguir gestionando y al frente de la provincia como hemos estado siempre... todo lo demás que se ha dicho, es puro invento”, sostienen en las cercanías de Scioli, respecto a algunas hipótesis de algunos medios que iban desde una renuncia hasta un rompimiento con Cristina.

En la Plata también marcan como una señal positiva que el vicegobernador Mariotto “esté guardado” y no haya salido a realizar declaraciones en estos días de tensión, no sólo política, sino también difíciles en cuanto a la decisión de pagar en cuotas el aguinaldo.

“Creemos que él debe haber quedado también afectado por la decisión del gobierno de enviar menos fondos... Había dicho públicamente que se pagaría todo y que el gobierno iba a auxiliar...”, comenta un funcionario provincial.

El martes a la noche el Jefe de Gabinete, Alberto Pérez, respecto a la relación con Mariotto, admitió por primera vez que: “No fue una buen relación al principio, un poquito ha mejorado”. Y no dijo nada más.

Pero hay que decir que hay más paranoia entre los funcionarios del Gobierno Nacional respecto a Scioli, que de éste respecto al Gobierno. No fue casualidad que varios ministros salgan en fila a remarcar que “debe administrar bien”, después que la Presidenta se expresó en este sentido, y hasta el ausente Ministro de Economía, Hernán Lorenzino, dio una conferencia para referirse al tema. En la intimidad de La Rosada los comentarios que se escuchan hacia Scioli no son de los mejores, pero se inscriben en la lógica kirchner cristinista de “buscar y encontrar un enemigo permanente”.

Pero, más allá de estos cruces, en el gobierno de Scioli no se descarta que “haya alguna solución” y se pueda cumplir con el pago del aguinaldo, sino en forma total, al menos desdoblado en dos cuotas. En eso están trabajando.

Moyano y la CGT

A medida que pasan los días, después del paro y movilización del miércoles pasado, cada vez queda más claro que, lejos de fortalecerlo en su base gremial, el acto debilitó a Hugo Moyano. Más allá de demostrar su poder de movilización en su sindicato, los demás gremios que lo acompañaron, o estuvieron ausentes o movilizaron poco y nada. Y Moyano se vió “corrido” por la derecha peronista y la izquierda que fue a la Plaza pero que no ahorró críticas al camionero.

Moyano pareció reaccionar a tiempo y a través de su discurso no “quemó las naves” como esperaban algunos de sus nuevos socios y se mantuvo en un delgado equilibrio.

Incluso los sectores internos que lo acompañaban, como Plaini y Juan Carlos Smith parecen haber tomado una prudente distancia tras el acto y de algunas expresiones del camionero que no gustaron “peronísticamente” hablando. Un sindicalista que hasta hace poco acompañaba a Moyano reflexionaba de la siguiente manera: “Es que Plaini y Smith son peronistas, a ellos no les da lo mismo estar con Cristina que estar con Macri... eso puede ser para el Momo Venegas, pero no para estos dirigentes”. Y se preguntaba, sugestivamente: “Que va a hacer Lobais (de textiles) que toda su actividad se mantiene porque hay una decisión política del gobierno para mantenerla?, ¿se va a distanciar del Gobierno, se va a pelear con Cristina?”.

En la vereda de enfrente, es decir gordos e independientes, no terminan de definir la estrategia para enfrentar a Moyano. Más allá de esperar la definición del Ministro de Trabajo -aspiran a que declaren ilegal la convocatoria de Moyano- no hay acuerdo en que sea un triunvirato o personalizada en un solo conductor. Las acciones de Caló han caído y se está evaluando un “tapado” podría ser la opción que deje conformes a todos.

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