Una provincia donde el juego vale mucho

El juego, sus consecuencias y la presencia del Estado para controlar el mismo y cuidar a la comunidad, se debate desde hace semanas en Entre Ríos. La privatización de un sector del casino de Victoria enfrenta al gobierno y ATE. La Iglesia pone acento en cuidar a la gente humilde. Funcionario del Iafas defiende la iniciativa. ¿Qué pasa con el juego clandestino en Gualeguaychú?
La Iglesia entrerriana, desde hace muchos años, viene manifestando su preocupación por el juego y sus efectos en la familia. Monseñor Jorge Lozano, Obispo de la Diócesis de Gualeguaychú, recibió días pasados a un grupo de delegados de ATE en el Casino local y escuchó la preocupación por el futuro laboral.

Relató a El Día y Radio Cero: “esta no ha sido la primera reunión, en noviembre o diciembre de 2009 vinieron cuando esta ley se estaba tratando en la legislatura. En aquella ocasión, con los otros obispos de Entre Ríos, escuchamos la preocupación acerca de las puertas que se podían abrir a la privatización del juego, a la proliferación de algunas propuestas”.

“No me acuerdo ahora si telefónicamente le compartimos esta preocupación al Dr. Busti -Presidente de la Cámara de Diputados- donde se estaba tratando esta ley”, acotó. “Nos reunimos con algunos diputados de distintos signos políticos para trasmitirles la preocupación como obispos para que no hubiera una puerta abierta a la privatización del juego y a la expansión de propuestas que apuntan sobre todo a los sectores más pobres que se ven tentados y en general espoleados en sus bienes con la ilusión de poder salvarse para ganar algo”.

Dijo que “el camino viene ya desde hace más de un año, los otros obispos han recibido a representantes de Paraná, Concordia y también me he reunido con algunos trabajadores del Casino de Victoria hace más de un mes”.

- ¿Cuál es el próximo paso que dará sobre este punto?

En esta oportunidad todavía no me he comunicado con los otros obispos para ver si vamos a tomar alguna postura en común como en otras ocasiones, todavía no lo hemos conversado.

El martes que viene tendremos otra reunión en el obispado con representantes de los trabajadores del casino de Gualeguaychú. Nos pareció bueno convocar a una conferencia como para explicitar qué cosas son las que estamos conversando.

- ¿Cuál es la realidad que usted ve y qué recepciona de los sacerdotes en la Diócesis de Gualeguaychú sobre el juego?

Ha habido a nivel nacional y en nuestra provincia también un cambio en la manera de plantear el juego. Hasta hace dos décadas atrás cuando uno hablaba de un casino se imaginaba una sala de juegos en un lugar de vacaciones, donde los turistas iban a jugar una o dos noches y solamente eso.

Hoy se han extendido estas propuestas en ciudades que no tienen un movimiento turístico importante durante el año, aún en horarios en que no son los turistas los que van a jugar. Han proliferado las máquinas tragamonedas que inducen muchas veces a conductas adictivas.

Es un buen negocio para algunos capitales privados pero poco de esto queda después como recaudación para el Estado. Y hay una cultura del juego con la fantasía de que ‘con el juego ganamos todos’ o ‘siempre tenés una oportunidad’, propuestas que para los sectores populares puede ser pernicioso.

Los empleados nos han referido cosas que veían y que lo recogemos también como testimonios de otras salas de juego de todo el país; va a jugar gente humilde, que sale a hacer las compras y se juega el vuelto, después se envicia y se queda sin lo necesario para el sustento de su familia. Una serie de conductas que van deteriorando la vida familiar.

-¿Qué hacer frente a esta realidad?

En la conferencia episcopal hemos hablado del tema hace un par de años y ahora -en diciembre- publicamos una declaración expresando esta preocupación por el crecimiento de las ofertas del juego y la multiplicación que ha habido de esto.

Nos proponemos en marzo hacer una campaña en todas las parroquias del país promoviendo la reflexión y concientización, buscando suscitar el tener una mirada crítica acerca de esta situación.

- ¿Para la Iglesia el juego debe seguir bajo la órbita del Estado, la posición no ha variado?

He leído -para informarme un poco en esta situación- una carta Pastoral que hicieron los obispos de Entre Ríos en el año 92/93 (Karlic, Boxler y Gestner) y uno podría decir ‘esto tiene actualidad hoy’.

A 20 años no ha habido una variación. Hay preocupación cuando el juego pasa a manos privadas. Estando aún en manos del Estado es difícil controlar otras cosas que son anexas -que no tienen que ver con el juego- pero que a partir de la existencia de esta propuesta se da el lavado de dinero o las ofertas en drogadicción o prostitución. O la presencia de casas de empeño donde uno termina vendiendo las alhajas de la abuela para recuperarse o para querer volver a jugar, y toda una serie de negocios de usura que son actividades muchas veces delictivas.

-¿Ante esta realidad van a tomar contacto con el gobernador Sergio Urribarri, van a solicitar alguna audiencia?

Algunos legisladores se han acercado a conversar hace más de un año y analizar este tema. Voy a charlar con los obispos de Paraná y Concordia respecto de una gestión ante el gobernador. A eso no lo hemos conversado todavía.

- El juego clandestino es otra faceta presente. ¿Le llegan comentarios de sacerdotes o feligreses?

Eso no llega. Sí que hay juego clandestino, que se conoce. Pero a mí -en particular- de decirme en tal barrio, tal persona, tales cosas son conocidas por gente del gobierno o la policía, no me ha llegado ese comentario.

Finalmente, Lozano insistió que le preocupa “que pueda haber una proliferación de propuestas de juego en manos privadas porque eso es algo que puede ser riesgoso para la salud social de la población”.

Vivas: “la posición del gobierno es muy firme”

Silvio Vivas -Gerente General del IAFAS- defendió la iniciativa del gobierno. En Radio Cero consideró que hay dos posiciones “que son el foco de la cuestión. Un sector de ATE que piensa que por un lado los casinos no arrojan déficit y por otro está pensando que la solución encontrada por el gobierno es una mera privatización. Es acá donde centramos la discusión, la posición del gobierno es muy firme en ambas situaciones”.

-¿En qué se basan?

Sostenemos que los casinos de la provincia en lo que respecta a paño -mesas de juego- son deficitarios. En su totalidad en el año 2010 arrojaron un déficit de 22.600.000 pesos, está comprobado, un déficit neto una vez deducidos los costos de funcionamiento.

Es la primera diferencia que tenemos. La segunda es una cuestión de concepto porque ellos consideran que esto es una privatización y donde se pone en riesgo la fuente de trabajo. Ante esta situación y para llegar a esta medida, lo primero que tuvo en cuenta el gobierno fue precisamente mantener la fuente de trabajo y a los empleados en el régimen estatal.

También, mantener el poder de policía del Estado en materia de juegos de azar.

-¿Cómo será el gasto o costo operativo del ingreso del sector privado en el juego del paño?

El Estado no está explotando en los juegos de casinos de paño una parte VIP para grandes jugadores, tenemos que entablarle una competencia al casino de Rosario. Eso es lo que estamos concesionando al privado que va a estar manejada también por personal nuestro como veedor, pagador y demás.

El resto de las salas del Casino de Victoria siguen funcionando de la misma forma. Lo que se garantiza con este esquema es que el saldo mínimo de esta sala VIP cubra la masa salarial de todos los empleados de lo que funciona en una sala y en las otras, más proporcional del aguinaldo y aportes patronales.

-¿Esta propuesta es solo para el Casino de Victoria o en un futuro el gobierno están pensando en Paraná, Concordia o Gualeguaychú?

En este momento la propuesta es para el Casino de Victoria, después se analizarán las que vengan. Esto es una prueba piloto donde, hay que dejar bien en claro, lo que se cubre es la fuente de trabajo y la masa salarial más que nada. Vamos a ver el funcionamiento y después se verá que pasa.

Vivas aseguró que le explicaron “todo a los empleados, no es casualidad que hayan abierto una gran cantidad de salas, son muy pocas las que se mantienen cerradas y Gualeguaychú es una.

Hemos tenido reuniones con todos los subgerentes, jefes de juego de toda la provincia que son gente con una basta experiencia en el IAFAS. Acá no hay ninguna privatización, no hay ningún indicio ni cerca de perder la fuente laboral”.

- Pareciera ser que los trabajadores no entienden o no quieren entender. ¿Qué cree usted que hay detrás?

Bajo el lema de que esto es una privatización, que corre el riesgo la fuente de trabajo y el IAFAS, obviamente produce terror en la gente pero cuando se le explica bien, comprende todo. Y no es casualidad que el Casino de Victoria esté abierto desde hace más de una semana y creo que son 10 u 11 personas las que están de paro.

Los propios trabajadores donde se va a implementar la propuesta en el corto plazo entendieron cuál es la situación. Y están convencidos de que se está protegiendo la fuente laboral. Explicando bien la situación los trabajadores como lo están haciendo los subgerentes y demás esto no tiene por qué llevarse a ninguna confusión.

- ¿Por qué en este contexto se abre una sala tragamonedas a cien metros de la sala de juegos de la sala de Concepción del Uruguay? ¿Qué beneficios trae entonces?

No está a cien metros, está aproximadamente a trescientos metros y dentro de un centro comercial totalmente distinto, se apunta a otro segmento de gente. Lo que se busca es que en un mercado grande al que le falta oferta y entretenimiento, se anexe una opción distinta.

- Quieren a la gente entretenerla sacándole la plata de alguna manera.

No es entretenerla sacándole la plata, está basado como una oferta orientada al turismo como se intenta hacer en todas las ofertas de de juego en la provincia. Eso está ligado a la ley de turismo por eso está en el marco de esas acciones.

- Da la sensación que las tragamonedas funcionan con el sueldo de la gente.

Por eso es importante la presencia del Estado en la regulación del juego, se tiene que encargar de estas cosas. Las dos propuestas que están en discusión son en el marco de la ley de turismo.

- Esa es la preocupación que tiene la Iglesia.

Si el Estado está presente eso lo va a ir regulando. Hemos tenido hasta denuncias de que en Gualeguaychú en este momento que está cerrado hay juego igualmente en forma no legal.

-¿El IAFAS va a tomar cartas en el asunto? Se involucra a funcionarios, a gente importante.

El IAFAS va investigar este tema.

-¿Qué tipo de investigación se va a instrumentar?

El tema del juego no legal no está encuadrado como una figura penal, sino como una contravención. Por lo tanto, se va a encuadrar desde ese punto de vista, ya están las asesorías legales con la Fiscalía de Estado trabajando en el tema. Supongo que ellos van a saber a través de qué vía lo van a canalizar.

-¿Van a dialogar con la Iglesia?

Sí, tenemos pensado tener una entrevista para explicarle bien claro cuáles son los objetivos, llevarle la tranquilidad que la presencia del Estado garantiza cuidar a la población. Y el IAFAS es una de las principales funciones que tiene porque si bien maximice los recursos para aplicarlos a acción social, también debe dar cobertura de protección a la comunidad.

-¿Se vuelve a la década del 90 cuando el Estado no tenía eficiencia para administrar y delegaba en los privados?

Estamos muy lejos de esa versión porque acá no se está entregando absolutamente nada al privado. Tenemos una competencia muy fuerte que bajó muchísimo el fichaje en el casino de Victoria, nuestra principal unidad negocio.

El casino de Rosario tiene un amplio segmento de apostadores, grandes que se han ido de Victoria y que es muy difícil recuperarlos. Creemos que es una propuesta muy atendible y que no está orientado a gente de bajos recursos, sino a un segmento donde llegan con mucho dinero.

Juego clandestino en Gualeguaychú

El miércoles pasado se conoció, a través del sitio Análisis Digital, un informe sobre el juego clandestino. “El caso del club San Lorenzo de Gualeguaychú, el conflicto en el Iafas y las relaciones con el poder político-policial”, reflejó dicho sitio.

“La ‘preocupación’ del oficialismo por el avance del juego clandestino en la provincia en los últimos días -en especial, en la costa del Uruguay y en Gualeguaychú, a raíz del conflicto con los trabajadores- derivó en una nueva arremetida, en las últimas horas, de parte del jefe de Policía, Héctor Roberto Massuh, en ordenar a sus hombres que “avancen contra viento y marea”. No obstante, las dudas persisten en torno a los resultados. La mayoría de los bunkers de juego clandestino tienen el aval de altos oficiales policiales y de encumbrados dirigentes políticos, en especial a través de punteros. El caso del Club San Lorenzo de Gualeguaychú -reveladopor ANALISIS DIGITAL- mueve cifras millonarias y tiene la particularidad de hacer convivir en las noches de juego a policías, narcos conocidos o punteros políticos que muchas veces ofician de banqueros”, se destacó en la nota firmada por el periodista Daniel Enz.

“Son entre 30 y 40 personas por noche que llegan a jugar al lugar, de lunes a viernes, a excepción del miércoles, en que sirve para el descanso. Y ahora, por el conflicto en los casinos, algunas veces se extienden los fines de semana. De 3 a 8 de la madrugada, cada día, muchos de ellos tienen asistencia perfecta: algún conocido abogado con inversiones en tierras; uno de los dueños del narcotráfico en Gualeguaychú; nunca menos de cuatro oficiales con historia, de la Policía de Entre Ríos; varios casineros y determinados prestamistas de la ciudad, que nunca faltan. Alguno de estos últimos se van del casino directo para el club y llegan a cambiar al 20 por ciento diario”, consignó.

“Y surge la pregunta obvia: ¿en las altas esferas del poder político, policial y judicial se desconoce esto que sucede en Gualeguaychú? ¿Ningún jefe departamental de los que estuvieron o están en el sur entrerriano pudo marcar distancia de esto? ¿Nadie sabía en el poder político de Paraná de esta situación? Está claro que todo ese ámbito lo conoce al dedillo. Pero, más allá de “preocupaciones” que puedan existir en Casa de Gobierno, si el mismo subjefe de la Policía de Entre Ríos, Juan Ramón Rosatelli -conocido históricamente por su “simpatía” con los juegos de azar y sus estrechas relaciones de amistad con referentes políticos que siempre defendieron públicamente el juego clandestino, como el caso del diputado provincial Hugo Berthet (PJ-San Salvador)- es uno de los visitantes ilustres del lugar, por qué se puede creer que se avanzará a capa y espada contra un sistema instaurado hace décadas”, afirmó Análisis Digital.

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