Más presión oficial a los gremios para aislar a Hugo Moyano y mostrarlo aliado al kirchnerismo

Más presión oficial a los gremios para aislar a Hugo Moyano y mostrarlo aliado al kirchnerismo

Cuatro ministros de trato fluido con gremialistas trabajan para restarle apoyos al jefe camionero. Buscan que quede asociado a una foto del pasado con los K y la Izquierda.

En el Gobierno aseguran que no importa si Hugo Moyano logra juntar una multitud en la protesta del miércoles 21. Tampoco el contenido de su discurso ni las advertencias que haga. La preocupación oficial por estas horas pasa por garantizar que el líder camionero quede aislado del resto de los gremios importantes y sea acompañado únicamente por el kirchnerismo duro y la izquierda. Por asegurar esa foto, del “pasado”, como le gusta decir a Mauricio Macri, es por la que trabaja activamente la Casa Rosada.

En esa tarea se pusieron a trabajar todos los ministros que tienen contacto fluido con sindicalistas: Guillermo Dietrich, con los gremios del Transporte; Rogelio Frigerio (Interior), con Gerardo Martínez (Uocra) y José Lingeri (Obras Sanitarias); Andrés Ibarra (Modernización), con Andrés Rodríguez, el líder estatal de UPCN; y Jorge Triaca con el resto.

Antes de recluirse en Chapadmalal para descansar y festejar su cumpleaños número 59, el Presidente recibió noticias tranquilizadoras desde su Gabinete: le anticiparon varias de las deserciones que, luego, comunicaron varios dirigentes gremiales, incluidas la baja del triunviro Carlos Acuña (Estaciones de Servicio) y el inminente anuncio del gastronómico Luis Barrionuevo, quien durante enero se había alineado con Moyano en la contienda y hasta llegó a desafiar a Macri diciendo que quienes atacaron a los gremios “no terminaron sus mandatos”.

¿Cómo se gestó el cambio de Barrionuevo? En el Gobierno nadie quiere colgarse la medalla. Más: cuentan que, días atrás, el propio gastronómico advirtió el desenlace que tendría la movida de Moyano y comenzó a enviar señales para acercarse. Como nadie se animó a contestarle, a sabiendas del enojo de Macri, probó suerte con un empresario que juega seguido al pádel con el Presidente, pero tampoco tuvo demasiado éxito. La respuesta que le llegó del mandatario fue fría: “Tiene que hablar con Triaca”.

Hugo Moyano con el sindicalista K Roberto Baradel.

La instrucción de Macri no fue por cuestiones protocolares: como contó este diario, en la Casa Rosada están convencidos de que Barrionuevo estuvo detrás de la denuncia que hizo la empleada casera Sandra Heredia contra el ministro de Trabajo. Así, empoderando a su funcionario, el Presidente buscó dar un mensaje ejemplificador hacia adelante.

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Según pudo saber Clarín, en los últimos días hubo varios contactos entre segundas líneas del ministro de Trabajo y Barrionuevo. Cerca de Triaca lo negaron, pero calificaron de previsible la baja que, se prevé, anunciará el miércoles: “¿Qué ganaba? Nada. Imaginate que sos Barrionuevo, te gastás una fortuna para movilizar 15 mil personas y cuando te subís al escenario tenés que decidir dónde te parás. ¿Te ponés al lado de (Roberto) Baradel, de (Hugo) Yasky, de (Juan) Grabois, o de La Cámpora? Es quedarte en el molde o abrazarte a los que tanto odiás”, plantearon, con sorna.

Con todo, esa postal está muy cerca de concretarse. Y lo sabe hasta Moyano, quien este lunes admitió que “el Gobierno está logrando una CGT subordinada", en una frase que fue tomada como un gesto de debilidad por las espadas macristas. “Lo veo muy solo, aislado, y con lo peor. No entiendo qué le pasó, no entiendo su pelea. Lanza 'una setentista', como en la vieja época, y no se da cuenta que la sociedad cambió y que la gente no ve bien lo que está haciendo”, analizó un funcionario que conoce muy bien al camionero.

El triunviro Carlos Acuña se bajó de la protesta de Moyano.

Para la Casa Rosada, más allá del espanto que genera el kirchnerismo en un sector del gremialismo, Moyano se encontró con otro obstáculo grande en su convocatoria: “No hay caldo de cultivo en la sociedad para una marcha en este momento. Los números del empleo están mejorando y la gente no ve que el Gobierno necesite el cachetazo que quieren dar Moyano y el kirchnerismo. El sindicalismo lo sabe. Y que no estén la mayoría de los grandes gremios es muy fuerte”.

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No obstante, lejos de aquietarse las aguas, en el Gobierno creen que la confrontación con el camionero escalará a medida que se acerque la marcha.

Igual, nadie subestima el poder de movilización de Moyano. En ese sentido, pronostican que seguro habrá “más de 400 mil personas”, contando su propia tropa, “el aparato de los intendentes kirchneristas, la izquierda y los gremios K”.

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Y advierten que la novela continuará el día después: hay quienes sostienen que Pablo Moyano “está muy complicado” en la causa en la que el juez de garantías de Lomas de Zamora Gabriel Vitale lo investiga por asociación ilícita y fraude contra el club Independiente; y se aventuran a arriesgar que “puede caer” detenido. Ese, consideran, podría ser el límite que llevaría a Hugo Moyano, cuyas causas transitan sin sobresaltos en el Juzgado Federal de Claudio Bonadio, a replantearse las cosas y sentarse a negociar.

Luis Barrionuevo anunciará mañana que tampoco participará de la protesta contra el Gobierno.

“¿Hay posibilidad de retorno para el Gobierno?”, consultó este diario a uno de los hombres que se sienta en la mesa de decisiones de Macri. “Nunca se termina de romper del todo, pero hoy estamos muy lejos”, respondió.

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