Peligra la coalición de Merkel tras la cumbre de la UE

Un partido amenazó con quitarle el apoyo si realiza más concesiones en el eurogrupo
Por Laura Lucchini |

BERLIN.- Después de escuchar los reclamos de sus socios europeos sobre las recetas para paliar los efectos de la crisis financiera, la canciller alemana, Angela Merkel, se topó ahora con una fuerte resistencia puertas adentro, con críticas a sus concesiones en la cumbre de la eurozona del viernes pasado.

Horst Seehofer, líder de Unión Social Demócrata bávara (CSU) -partido hermano de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel-, amenazó ayer con quitar su apoyo al gobierno si la canciller se muestra flexible ante sus socios en el eurogrupo. La semana pasada, pese a la oposición alemana, los líderes de la eurozona acordaron la recapitalización directa de los fondos de rescate europeos a los bancos en problemas.

"Va a llegar un momento en el que el gobierno del estado de Bavaria y el CSU no puedan decir más que «sí»", dijo Seehofer en una entrevista con la revista Stern. Sin el apoyo de la CSU, la coalición no tiene la mayoría necesaria.

El político conservador, famoso por su discurso directo, argumentó que el peligro "es que los mercados financieros duden de que Alemania pueda soportar todo esto". También criticó duramente al ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que la semana pasada habló de la posibilidad de modificar la Constitución alemana para ceder más soberanía a Europa. Seehofer alertó que esto llevaría a la creación de un "Estado monstruo europeo".

Las críticas de Seehofer se produjeron en el marco de una decepción general dentro de la coalición gobernante, integrada por la CSU, la CDU y el Partido Democrático Liberal (FDP). No fueron pocos los socios de Merkel que percibieron como una derrota el hecho de que la canciller cediera frente a las presiones del italiano Mario Monti y el español Mariano Rajoy.

Los nuevos acuerdos fueron acogidos positivamente por los mercados y, a partir del lunes, Italia y España pudieron respirar por primera vez tras semanas dramáticas.

Ese mismo viernes, la canciller logró que dos tercios del Parlamento votaran a favor de la ley que introduce el pacto fiscal, es decir, el acuerdo que prescribe la austeridad, y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el instrumento permanente para el rescate de países en dificultad.

Sin embargo, el éxito del voto no frenó las polémicas. La oposición cuestionó que Merkel primero pone límites inderogables para después ceder a las presiones de otros países. No obstante, socialdemócratas y verdes en general están de acuerdo con los contenidos de los acuerdos alcanzados, que interpretan como un paso hacia la línea del presidente socialista francés, François Hollande.

Las críticas más duras a la canciller y a Schäuble llegaron desde los socios de la coalición. El ministro de Relaciones Exteriores, el liberal Guido Westerwelle, alertó sobre los riesgos de una sobrecarga de Alemania por la crisis y recordó que la fuerza del país "no es ilimitada".

Patrick Döring, secretario general del FDP, criticó a su vez a Seehofer por sus amenazas de derrumbar la coalición y recordó que en la crisis hace falta "un gobierno estable y capaz de actuar, que genere crecimiento y contenga la deuda".

No es ésta la imagen del actual gobierno de Merkel, donde los socialcristianos de Baviera amenazan con llamar a elecciones anticipadas y los liberales se hundieron a tal punto en las encuestas que si los comicios fueran mañana no tendrían ni siquiera los votos suficientes para acceder al Parlamento.

Pero las elecciones serán en 2013. La canciller tiene algo más de un año para domar a sus socios y resucitarlos en las encuestas, lo que parece cada día más difícil. Le queda otra opción: apuntar a reeditar una gran coalición con el partido socialdemócrata (como en su primer mandato entre 2005 y 2009). Los eventos de las últimas semanas parecen indicar este camino.

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