De operador en la Ciudad al escándalo del "Polaquito", el derrotero de Kravetz

El secretario de Seguridad de Lanús, denunciado por secuestro de un menor junto a la producción de Lanata, creció como el nexo en la Legislatura entre el PJ y el macrismo, donde se terminó cobijando. 

“Nunca jamás haría eso. Y si me enterase que alguien lo hace, lo denunciaría al instante”, dijo el abogado y secretario de Seguridad de Lanús, Diego Kravetz, para despegarse de las acusaciones que hizo en su contra Juan Grabois, referente del Movimiento de los Trabajadores Excluidos (MTE), quien lo responsabilizó de secuestrar y amenazar, junto a la producción del presentador televisivo Jorge Lanata, a “El Polaquito”, un menor de 11 años. La madre del chico, poco después, ratificó la denuncia del dirigente social.

Según Grabois, Kravetz y Lanata son “quienes secuestraron al niño, lo amedrentaron y coaccionaron a efectos de realizarle una ´entrevista´ que se difundió en el programa Periodismo para Todos (PPT) y se reprodujo en una enorme cantidad de medios comunicacionales, violando los más elementales derechos del niño consagrados en nuestra constitución, leyes y pactos internacionales e implicando ello la comisión de diversos delitos por parte de los adultos involucrados”.

El escándalo volvió a poner en el medio a Kravetz, el encargado del control de la seguridad del municipio que gobierna desde diciembre de 2015 Néstor Grindetti, ex ministro de Hacienda y uno de los hombres más importantes del entorno de Mauricio Macri durante sus dos mandatos como alcalde porteño. Originariamente peronista, Kravetz proviene del justicialismo porteño y por un tiempo estuvo a cargo de la defensa legal del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas. Desde ese espacio fue impulsado como candidato a legislador porteño, en 2003.

Según su propio currículum fue a partir del “Partido de la Revolución Democrática” que encabezó el periodista Miguel Bonasso luego de la crisis de 2001. La llegada al viejo Concejo Deliberante en la primera elección legislativa luego de la huída de Fernando De la Rúa, puso a Kravetz muy cerca del primer espacio legislativo del Frente para la Victoria (FPV), cuya versión porteña era impulsada, entre otros, por Alberto Fernández, hoy armador político de Florencio Randazzo, antes armador político del Frente Renovador de Sergio Massa, y antes de eso jefe de Gabinete del entonces presidente Néstor Kirchner.

Desde la llegada del kirchnerismo al poder, Kravetz fue un interlocutor clave en la Legislatura, pero siempre muy crítico de la estrategia de Kirchner de apostar por la continuidad de Aníbal Ibarra al frente de la autonomía porteña. Ese apoyo se hizo trizas dos años después, en la noche del 30 de diciembre de 2005, con el incendio del boliche República Cromañón, donde murieron 194 personas. Desde esa tragedia hasta la destitución por juicio político de Ibarra, Kravetz jugó una centralidad que proyectó su influencia a partir de diciembre de 2007, cuando Macri asumió su primer mandato como jefe de Gobierno porteño, tras el interinato de Jorge Telerman, vice de Ibarra, que quedó al frente de la comuna cuando el ex fiscal fue destituído.

Apenas Macri asumió, designó como ministro de Hacienda al actuario Grindetti. Bajo su mando estuvo el control del tercer presupuesto del país durante ocho años. La relación estrecha que actualmente une a Grindetti con Kravetz, dentro del mismo Gabinete lanusense, se tejió en los años posteriores al 2007, cuando el joven legislador porteño se transformó en un interlocutor clave para el macrismo, a través del entonces vicepresidente primero de la Legislatura Diego Santilli, que comandó el cuerpo durante todo el primer mandato de Macri, salvo en las esporádicas intervenciones que tuvo la entonces vicejefa Gabriela Michetti, que en 2009 renunció al cargo para ser candidata a diputada nacional.

Con Michetti en un segundo plano al frente de la Legislatura, Santilli pudo garantizarle a Macri un puente privilegiado con la oposición vía Kravetz. La senda de la negociación con el macrismo fue continuada por el kirchnerismo, pero sin Kravetz, que nunca gozó del visto bueno de Kirchner, y menos de su esposa Cristina Fernández, que lo sucedió en la Presidencia en 2007.

Desterrado del FPV, Kravetz acompañó a Telerman como compañero de fórmula en las ejecutivas porteñas de 2011, donde Macri ganó su reelección como alcalde. Desde entonces, la relación de Kravetz se estrechó con el PRO y también con Sergio Massa, ex jefe de Gabinete de Cristina, para quien comenzó a trabajar desde el Instituto de Políticas Públicas para la Pacificación, una ONG desde la cual desarrolló un inesperado perfil, vinculado a la lucha contra la inseguridad, pero desde la perspectiva de la urbanización de villas combinada con la creación de fuerzas policiales especiales de intervención.

Esa plataforma fue paralela a la creación del Partido de la Red, que se autodefinió como el primer partido político basado en el aprovechamiento de internet. Su fracaso, y un posterior conflicto de Kravetz con los demás miembros del partido, lo llevó a construir la expresión porteña del Frente Renovador, que registró su estreno con la estruendosa derrota del economista Guillermo Nielsencomo candidato a jefe de Gobierno.

Tras el derrumbe del experimento massista en la capital, Kravetz volvió a donde mejor lo trataron siempre: al macrismo. Grindetti lo cobijó, pero ahora como secretario de Seguridad y virtual jefe de la policía comunal de Lanús, el distrito que registra en la actualidad una de las tasas de criminalidad más altas de todo el país.

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