De noviazgo apasionado a relación más estable

De noviazgo apasionado a relación más estable

Macri y Schiaretti vuelven a estar en sintonía. En el PJ cordobés esperan gestos del gobernador.

Se conocieron hace muchos años pero se veían poco. Se pusieron de novios unidos por un resultado fruto de un rival común. Su romance fue tan público y explícito que bailaban y festejaban en actos oficiales. Tuvieron roces y se dijeron cosas fuertes en medio de una campaña. La reconciliación llegó antes de la elección y con el resultado en la mano. Ambos se muestran ahora mucho más serenos, como esas parejas que se consolidan con el tiempo.

Mauricio Macri y Juan Schiaretti viajan la semana que viene juntos a los Estados Unidos, como para mostrar que el vínculo está intacto.

Ha sido escrito: la relación de Macri y Schiaretti es producto de coincidencias más allá de estar en espacios diferentes y del pronunciamiento de los cordobeses, que ha repetido hace semanas lo expresado en las urnas en 2015.

Los casi dos tercios de cordobeses que pusieron a Macri en la presidencia hace dos años se mantienen una buena parte en el oficialismo nacional y la otra en un peronismo enfrentado con el kirchnerismo y con proximidad a los lineamientos de Cambiemos.

Por ende, el año que viene será similar a 2016 en cuanto a sintonía de gestiones nacional y provincial, aunque esto no implique acuerdos de proyección electoral. Para 2019 falta un rato. Habrá tiempo para barajar y repartir.

Por ahora, hay cosas más urgentes.

Macri, envalentonado por el resultado electoral, medirá el alcance de su fortaleza según cómo quede el plan de reformas que anunció. Se parece mucho al Néstor Kirchner de 2005 y enfrenta riesgos similares de caer en algunas tentaciones en la construcción de poder.

Schiaretti, al revés, debe recomponerse de un cachetazo electoral. Los ánimos están decaídos puertas adentro del peronismo, donde esperan gestos del gobernador.

Cambios en el gabinete habrá, pero es probable que no excedan los obligados por quienes deben ocupar bancas nacionales, como la esposa del gobernador, Alejandra Vigo, quien dejará un verdadero Ministerio de Desarrollo Social disfrazado de Secretaría de Estado pero mantendrá su incidencia en la toma de decisiones.

Schiaretti detesta cambiar funcionarios. En la Legislatura creen que Daniel Passerini podría ir al cargo de Vigo, con la anuencia de José Manuel de la Sota, aunque el legislador lo niega. También podría asumir como diputado nacional si alguno de los tres electos decide no ocupar el escaño. Se mencionó que Martín Llaryora podría mantenerse como vicegobernador. Eso no ocurrirá, señalan tajantemente desde el equipo del sanfrancisqueño.

Sin vice, el presidente provisorio de la Legislatura pasa a ser la segunda autoridad de la Provincia. O lo deja a Oscar González en ese lugar o cambia por el actual ministro Francisco Fortuna.

El otro dilema del gobernador es su ministro de Agua, Ambiente y Servicios Públicos. Fabián López está citado a indagatoria para el 7 de diciembre en una causa en la que está imputado por defraudación cuando era funcionario de la cartera que comandaba el detenido Julio De Vido.

En el Gobierno provincial sostienen que le creen a López cuando sostiene que su actuación en las obras de construcción de la planta potabilizadora Paraná de las Palmas fue técnica y que no tuvo ni responsabilidad política ni de manejos de fondos.

El dato que alarma en el entorno del gobernador es que cuatro integrantes de la cartera de la que formó parte Fabián López están presos: De Vido, José López, Roberto Baratta y Ricardo Jaime.

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