“Del tan mentado modelo económico no quedó absolutamente nada”

Así lo manifestó el economista de la UNT, Juan Mario Jorrat quien insiste que el proceso recesivo que se abate sobre el país perdurará a lo largo de todo este año. Desde la Fundación del Tucumán se resaltó que "el gobierno perdió el libreto" afectando la credibilidad de la política económica. No se avizoran cambios en la gestión.
Las decisiones en materia de política económica que vino ejecutando la administración kirchnerista a lo largo de los últimos casi tres períodos de Gobierno, fueron incubando un estado de situación tal que, sumado a los factores inestables en el orden internacional, coloca a nuestro país en un estado vulnerable en materia de previsibilidad y confianza bajo una incierta conducción gestora en el corto y mediano plazo.

Tal es el diagnóstico que demarcó un grupo de economistas tucumanos con el objeto de analizar el contexto actual de nuestro país, e incluso uno de ellos fundamenta que una instancia recesiva se abate sobre la coyuntura económica.

"Sigue estando presente una situación de recesión que empezó en diciembre del año pasado que se caracteriza por la caída en el consumo en los centros de compras, como así también en los niveles de producción industrial y la actividad en la construcción, lo que se proyecta además a una disminución en la recaudación", adujo a EL SIGLO Juan Mario Jorrat, investigador de la UNT.

En este marco, Jorrat señaló que, pese a los indicadores negativos, persiste una luz de esperanza cimentada sobre todo en los precios internacionales de los commodities (como la soja y el maíz). Sin embargo, advirtió, al mismo tiempo, que "el panorama mundial se encuentra muy vidrioso por el debilitamiento de los Estados Unidos, especialmente en su industria, y se observa también una desaceleración en China e India, nuestros principales socios en el comercio global", apuntó.

Al tiempo de destacar que de no haber cambios que corrijan lo hasta aquí concretado, el período recesivo continuará a lo largo del año "colocándonos en una situación débil que nos volverá a golpear dejándonos consecuencias peores a las sufridas en 2008 y 2009", aseveró Jorrat, ejemplificando que el primer aspecto que se verá lesionado será el laboral, puesto que se estancarán, con una tendencia a reducir, los puestos de trabajo hasta aquí logrados.

Al ser consultado por este medio sobre las razones que motivan la persistencia de las medidas promovidas por el Gobierno, el economista sostuvo que "los pilares de este modelo se mantuvieron con Néstor Kirchner, es decir cajas superavitarias, una cotización del dólar competitiva y una inflación relativamente controlada. Pero hoy, estamos en las antípodas, con una inflación desbordada, un dólar demasiado barato y un superávit en la balanza comercial que se evapora porque no conviene exportar y encima prohíben las importaciones, dificultando las inversiones. Es decir, del tan mentado modelo económico, no quedó absolutamente nada", aseveró categórico Jorrat.

Por otra parte, el documento "Análisis Regional" confeccionado por la Fundación del Tucumán (FDT) también versa sobre las inestabilidades del proceso económico argentino. "Hay una percepción de que el gobierno perdió el libreto, y el modelo muestra claros síntomas de fatiga. El modelo cortoplacista de intervenir en la economía, de no crear el contexto adecuado para la inversión, de no mejorar la política tributaria, de multiplicar planes sociales como sinónimo de inclusión social y de negar la inflación, empezó a erosionarse", sostuvo Víctor Funes, economista de la FDT.

En este orden, señaló que una de las principales problemáticas que se abate en el contexto macroecnómico del país se vincula con un proceso inflacionario que incide en la licuación del tipo de cambio real, empeorando la situación de los sectores exportadores. Al respecto, resaltó que las política fiscal y monetaria "imprudentemente expansivas" se constituyeron como el impulso que explica la suba de precios "que empezó a dañar la economía y hacerse sentir en los sectores más vulnerables de la sociedad", resaltó Funes.

Añadió asimismo, a modo de tipificar los aspectos negativos que caracterizan el contexto sobre el que se encuentra inmersa económicamente Argentina, "un régimen de tipo de cambio casi fijo, déficit fiscal, financiado con emisión monetaria, elevada presión fiscal, elevado nivel de inflación, restricciones en el comercio exterior y un mercado cambiario que en la práctica funciona desdoblado".

Lógica económica se busca

En tanto, otro de los especialistas que contribuyó en la elaboración de este análisis, fue el docente universitario Santiago Sosa, quien adujo que el panorama reflejado hasta el momento en la forma de administración induce a que el Gobierno, en un lapso breve de tiempo, debería optar por bajar la inflación o bien incurrir en una devaluación para corregir la apreciación cambiaria. Sin embargo, sostuvo el economista, el Ejecutivo "continúa negando este problema que lleva a un agudo deterioro de la competitividad cambiaria".

En esta línea, aclaró que las restricciones introducidas en el mercado cambiario, producto de las necesidades de divisas para importar energía, fue una de las causas propicias para instaurar mayores tensiones en la economía. "En efecto, se debilitó la inversión lo que lleva a restringir la capacidad productiva, se contrae el nivel de actividad, crece el déficit fiscal, se emite moneda para sostener el nivel de consumo y lo único que se consigue es alentar las presiones inflacionarias y debilitar al sector exportador. La consecuencia directa del desdoblamiento, de hecho del mercado cambiario, es que se alienta la inflación", remarcó.

Uno de los cuestionamientos que también se manifiestan en la manera de gestionar del Ejecutivo nacional se relaciona con la aplicación de toda una serie de medidas que no se encuentran respaldadas por una instancia decisoria única, por lo que esta forma de trabajo de manera aislada termina afectando la viabilidad y efectividad de las acciones instrumentadas.

De esta forma lo deja establecido el punto de vista confeccionado por Eduardo Robinson, donde enuncia que "al no existir una determinada lógica económica, la sensación es que se va actuando sobre la marcha. El resultado es que se afecta la credibilidad de la política económica, al incrementarse la discrecionalidad".

Indicó al respecto que "el modelo comenzó a mostrar fisuras y a evidenciar desequilibrios macroeconómicos. Al comienzo del segundo mandato (de Cristina Fernández), el gobierno optó por multiplicar los parches sin buscar las soluciones a los problemas de fondo. Este factor, empezó a provocar incertidumbre y afecta al proceso decisorio en el sector privado. Si el gobierno no orienta la política económica se afecta el insumo clave para la toma de decisiones que es la previsibilidad", precisó Robinson.

Por todos los factores señalados, desde la Fundación del Tucumán se insistió en que sin las señales adecuadas por parte del PEN, empieza a imperar el desconcierto, lo que afectaría la inversión y el desarrollo. "Si el gobierno insiste en negar los problemas, las perspectivas no son claras y la economía carece de horizontes ciertos", finalizó Robinson en sus perspectivas.

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