El mensaje de los empresarios esta vez no fue sólo para el Gobierno

El mensaje de los empresarios esta vez no fue sólo para el Gobierno

No había duda de que la gran mayoría de los asistentes al Coloquio de IDEA tenía una gran expectativa por escuchar a María Eugenia Vidal. La gobernadora vino unas horas antes al Sheraton de Mar del Plata, para poder concentrarse en el mensaje que iba a ofrecer a su auditorio. 

El resultado no defraudó: el estilo cálido e intimista de la funcionaria logró que cada respuesta fuera coronada por un aplauso. Algunos empresarios, en el cóctel previo, dudaban sobre la conveniencia de quedarse a escuchar el cierre del presidente Mauricio Macri, cuyo pensamiento les resulta más familiar. Muchos ejecutivos siguieron la presentación de la gobernadora celular en mano, como si estuvieran en un recital, dispuestos a compartir su mensaje en las redes sociales.

La participación de Vidal fue coordinada por Rosario Altgelt, la CEO de Latam, quien mostró el nuevo formato que tendrán las entrevistas durante el Coloquio: menos número, más testimonio; menos ellos, más nosotros. En un escenario despojado, apenas con dos sillones, la charla dio lugar a algunas frases contundentes de la gobernadora. Quienes la escuchaban se preguntaban si ese espíritu podría permitiría alterar la matemática electoral.

Muchos número uno de grandes compañías y entidades financieras (además de la task force que tiene a su cargo organizar el evento, encabezada por Gastón Remy, de Dow) testimoniaron el grado de expectativa empresaria que generó el encuentro. Minutos antes, Javier Goñi, titular de IDEA, se encargó de ponerle letra y música al cambio que se propuso desarrollar la entidad. Su discurso dejó a la vista que en esta oportunidad, además de escuchar a la dirigencia política, el empresariado estaba dispuesto a dar un mensaje, tanto a la dirigencia como a sus pares.

“Transformación alude a algo que cambia pero sin perder la esencia de sus valores”, remarcó, para explicar el lema del 57º Coloquio, “TransformándoNOS”. Después de invitar a reconocer con humildad lo que hace falta cambiar como requisito para hacer un cambio colectivo, sostuvo que “nos duele el fracaso como sociedad” y que “la rebeldía frente a ese dolor debe ser el principal movilizador del cambio”.

“La transformación –agregó- va a requerir un esfuerzo adicional. Debemos dar los debates necesarios y actuar en consecuencia. No va a ser suficiente decir que cumplimos la ley y pagamos los impuestos”.

Al enumerar algunos de los objetivos deseables, Goñi hizo una enumeración poco frecuente. Los dirigentes empresarios suelen hablar de costos, impuestos, rentabilidad, competencia. En esta ocasión, planteó que aspiraba a construir una sociedad en la que ”los delincuentes vayan presos, donde haya valores sin violencias ni grietas de ningún tipo, donde trabajar duro sea un modo de aprender y progresar, donde la ética sea un principio indeclinable”.

“Nos tocar invertir y arriesgar el capital”, pero también “defender las instituciones y resguardar los valores democráticos y republicanos”, agregó. Pero luego dijo que esta tarea no se iba a concentrar solo en los coloquios, sino que iba a ser la esencia de una institución renovada. Acto seguido, presentó un nuevo isologo e invitó a todos los presentes a colocarlo en su acreditación.

El momento tuvo como fondo –inesperado- una canción de Juan Carlos Baglietto. “Todavía emocionan ciertas voces, todavía emociona mirar a los ojos, todavía tengo en mente cambiar algo, todavía a Dios gracias todavía”, reseñó el presidente de IDEA, protagonista de un cambio generacional poco común en una entidad empresaria. Los ecos se escucharán en los dos días que quedan de debate en Mar del Plata.

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