El Gobierno supedita la ayuda a Santa Cruz a cambios políticos y un recorte del gasto

El Gobierno supedita la ayuda a Santa Cruz a cambios políticos y un recorte del gasto

Exige ajustes en la caja jubilatoria y en la planta de empleados públicos para acompañar el esfuerzo fiscal de la Nación; además, sugirió modificar la ley de lemas, que permitió el triunfo de Alicia Kirchner

Hacer los deberes en materia de cuidado del gasto será fundamental para el futuro de la relación. Y pagar aunque sea en parte "el costo político de tanta política equivocada" sonó como imperativo desde Balcarce 50 antes de sentarse a acordar con la convulsionada tierra de los Kirchner.

Mientras la situación de crisis social se mantiene en Santa Cruz, y desde el kirchnerismo redoblan las críticas hacia la Casa Rosada, el gobierno de Mauricio Macri afirmó que seguirá asistiendo a la provincia gobernada por Alicia Kirchner, aunque condicionó la ayuda financiera a la búsqueda de soluciones y la baja del gasto.

Días después de las violentas protestas de docentes y estatales, que reclaman el pago de salarios atrasados, en la puerta de la gobernación y con la ex presidenta Cristina Kirchner dentro de la residencia acompañando a su cuñada, el Gobierno prefirió contestar con una dosis de pragmatismo a las declaraciones del kirchnerismo duro, que acusa a Macri y sus funcionarios de estar detrás de las manifestaciones.

"Se tiene que hacer cargo de esta situación porque la gente la está pasando muy mal", afirmó el ministro del Interior, Rogelio Frigerio , en referencia a la gobernadora santacruceña. "Si hay un plan serio para que acompañen el esfuerzo nacional para ordenar las cuentas públicas y de manera gradual llegar al equilibrio fiscal en 2019, los vamos a ayudar, como ayudamos, con los pocos recursos que tenemos, a todas las provincias", afirmó el titular de la cartera política, encargada del diálogo con los mandatarios provinciales. También insinuó que la provincia debería modificar la ley de lemas, sistema que permitió el triunfo de Kirchner por sobre el candidato radical, Eduardo Costa. "No es el mejor sistema", dijo el ministro.

En el oficialismo cayeron muy mal las acusaciones de dirigentes de la primera línea del kirchnerismo (la propia ex presidenta y el diputado Máximo Kirchner), que culpan al Presidente y sus ministros por la crisis santacruceña, que ayer sumó otro día de paro de actividades casi total. La misma gobernadora había afirmado que el Gobierno quería su "cabeza para la campaña" electoral que se viene. "Pretenden que la Nación los financie, y a la vez no pagar ningún costo político", afirmaron fuentes oficiales.

Desde el Gobierno ponen la lupa en dos ejes: el déficit en la caja jubilatoria, para la que dicen haber enviado $ 48 millones sólo este año y $ 200 millones durante 2016, y el empleo público, que según los cálculos oficiales aumentó "un diez por ciento" en los meses que lleva Alicia Kirchner en el poder provincial.

"Tienen que seguir el ejemplo de [Rosana] Bertone, que estuvo tres meses en un hotel y al final logró la reforma jubilatoria que debía sacar", afirman en la Casa Rosada, ubicando a la gobernadora peronista de Tierra del Fuego como "ejemplo" de buena gestión y disposición para hacer las reformas.

¿Es cierto que no le mandan fondos ni le dan ayuda? "No es verdad. En abril pagamos $ 300 millones de coparticipación y otros $ 205 millones por el programa de desendeudamiento", contestaron desde el Gobierno. E hicieron circular una planilla con los montos percibidos en concepto de regalías petroleras, unos $ 6000 millones en el período 2011 a 2016 inclusive. El préstamo de $ 900 millones será otorgado por el Banco Nación, aunque Frigerio adelantó que requerirán a Santa Cruz "garantías" de la devolución del dinero.

Otros ministros se alinearon con el pedido de "cambios" en la provincia patagónica. "Hace falta que la provincia tome algunas medidas. Vamos a acompañar con recursos adicionales si hacen falta siempre que haya una respuesta de la contraparte", afirmó el ministro de Educación, Esteban Bullrich, luego de un acto con el Presidente.

Al salir de la Casa Rosada, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, se mostró sorprendido por las acusaciones de los Kirchner, que hablan de "cero peso" en obras en la provincia. "Estamos con la ruta 3 entre Caleta Olivia y Comodoro Rivadavia, y otras obras importantes", contó a LA NACION. Y mencionó a Santa Cruz entre las dos provincias "que se comunicaron muy poco con nosotros para avanzar con obras". La otra provincia es San Luis, cuyo gobernador, Alberto Rodríguez Saá, está cada vez más cerca del kirchnerismo.

Nadie en el Gobierno cree en la necesidad de una intervención federal. "Es imposible. Fueron votados por la gente, y por eso se les pide que den respuestas", afirmaron desde el Ministerio del Interior. El secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman, calificó de "disparates" las versiones sobre el envío de gendarmes y carros hidrantes a Río Gallegos. "Tenemos todo lo que necesitamos para la custodia de la ex presidenta. Si la provincia pide otra cosa, debe hacerlo de manera formal", afirmó Milman a LA NACION.

Cristina buscó refugio en El Calafate

RÍO GALLEGOS.- Luego de pasar tres días en Río Gallegos, donde quedó en el centro de las protestas que sacudieron la ciudad en los últimos días, la ex presidenta Cristina Kirchner dejó la ciudad ayer por la tarde, en el fin de otra jornada marcada por las marchas de los docentes y sectores estatales.

Por vía terrestre, junto a su custodia, la ex mandataria viajó a El Calafate, adonde llegó cerca de las 18, según confirmaron fuentes de la localidad.

Luego de los incidentes que tuvieron lugar en la noche del viernes pasado, Cristina Kirchner permaneció en la residencia de la gobernación y no se movió de allí hasta anteayer. Estuvo recluida allí junto a su cuñada, la gobernadora Alicia Kirchner, y recién ese día regresó a su casa, ubicada sobre la calle Mascarello, a seis cuadras de allí.

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