El empresario Guillermo Morita pone en venta su petrolera en la Argentina

La operación formaría parte de una estrategia de desinversión regional que puso en marcha a través de su brazo inversor, el fondo Southern Cross. CGC es accionista de TGN
ANDRÉS SANGUINETTI Buenos Aires

Compañía General de Combustibles (CGC), una de las empresas petroleras argentina de proyección regional, con operaciones también en Venezuela y

Ecuador, busca nuevo dueño.

Es que Norberto Morita, su actual propietario a través del fondo inversor Southern Cross, tiene intenciones de desprenderse de la compañía que a su vez es accionista en Transportadora de Gas del Norte (TGN).

Morita llegó al mando de CGC en 2003 cuando su private equity adquirió la petrolera a Sociedad Comercial del Plata (SCP), en ese momento aun bajo la dirección del empresario Santiago Soldati.

Desde ese momento, la petrolera se encuentra desde hace una década en concurso preventivo de acreedores. Y la semana pasada, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N´ 18, a cargo del proceso concursal, declaró cumplido el acuerdo homologado luego de que CGC canceló todos los créditos quirografarios.

Si bien no se conocen ni el precio que el empresario le ha puesto a su salida de CGC ni los nombres de los grupos con que negocia, la decisión del ex gerente general de la cervecera Quilmes sería definitiva y formaría parte de un plan de desinversión en la región que Southern Cross lleva a cabo y que, además de la Argentina, también incluiría a Chile.

De hecho, localmente el fondo sólo conserva CGC como único activo. La petrolera a su vez es dueña del 15,38% de las acciones de TGN, la principal transportadora de gas del país que se encuentra en default desde hace ya dos años y con problemas para reestructurar su deuda debido a que la Justicia le rechazó su pedido de apertura de concurso preventivo.

Además de TGN, la sociedad controla un 17,5% del Gasoducto GasAndes, y un 10,9% de Transportadora de Gas del Mercosur (TGM). En el negocio petrolero, en tanto, CGC posee 16 áreas de exploración y producción de hidrocarburos, en ocho de las cuales tiene la responsabilidad de la operación. De ese total, 12 están en la Argentina (ocho de producción y cuatro de exploración en Santa Cruz, Río Negro y Salta) y el resto en otros países de la región como Ecuador y Venezuela.

El Cronista intentó comunicarse con voceros de Morita pero hasta el cierre de la edición no hubo respuesta a los llamados. De todos modos, otras fuentes del mercado que siguen de cerca las actividades del dueño de Southern Cross admitieron conocer sus planes para salir del mercado argentino. De hecho, en los últimos años Southern Cross ha vendido varios de sus activos locales como la transportadora de caudales Juncadella, los laboratorios Northia y la compañía The Value Brand Company, dueña de marcas como Plusbelle, Plusbelle Evolution, Federal, Limol y Zorro.

A nivel regional, Southern Cross también se desprendió de varias empresas como Chilesat, Essbio, La Polar, en Chile; y MM Cinemas, en México. Y, además de CGC en la Argentina, sigue controlando la empresa constructora Javer y el laboratorio More Pharma, en México. En Chile aun mantiene las generadoras de electricidad chilenas Campanario Generación y Gas Atacama, aunque en los últimos días hubo versiones sobre su posible salida de ambas. Allí también es dueña de las empresas de retail Eagle y Supermercados del Sur.

En Brasil, en tanto, posee la empresa de implantes dentales SIN; la fabricante de cubiertos Brinox (la segunda del sector, detrás de Tramontina); Coza, que comercializa cubiertos de plástico y productos de servir.

En 2010, el fondo había anunciado un nuevo raíd de compras por la región para aprovechar el buen momento que vivían las economías latinoamericanas, alejadas de las incertidumbres de la crisis europea, y las posibilidades de inversión que, gracias a esta independencia financiera, ofrecía la región a los fondos internacionales. El foco estaba puesto en la Argentina, Chile, México y Brasil. Y la herramienta era un nuevo fondo por u$s 1.200 millones que sumó a los otros tres ya lanzados por el empresario argentino-japonés en los últimos 10 años por u$s 1.000 millones que fueron invertidos en un importante y diversificado portfolio de empresas latinoamericanas.

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