Dictan sentencia por el plan de apropiación de bebés

Los ex dictadores Videla y Bignone podrían ser condenados a 50 años

Por Horacio Aranda Gamboa.

“Todas las parturientas, a quienes respeto como madres, eran militantes activas de la maquinaria del terrorismo. Usaron a sus hijos embrionarios como escudos humanos al momento de operar como combatientes.” Con esas palabras finales, el ex dictador Jorge Rafael Videla pretendió justificar el horror que significó el plan sistemático de robo de bebés llevados a cabo durante la pasada dictadura militar.

Finalmente hoy ante el Tribunal Oral Federal Nº 6 de está Capital, Videla, junto a su par Reynaldo Bignone, al ex capitán de navío Jorge “El Tigre” Acosta y a los ex almirantes Oscar Franco y Antonio Vañek, entre otros, deberá rendir cuentas por uno de los crímenes más horrendos cometidos en el marco del terrorismo de Estado.

A más de un año y medio de iniciadas las audiencias orales y públicas, finalmente a partir de las 17 en los tribunales de Comodoro Py, se conocerán las sentencias.

Uno de los principales aspectos a ser dilucidado por los jueces María del Carmen Roqueta, Domingo Altieri y Julio Paneloes es si las apropiaciones de menores ocurrieron en el marco de un plan sistemático cuyas órdenes emanaron desde las cúpulas militares, tal como intentaron demostrar la fiscalía y las querellas, o si, por el contrario y tal como afirmó Videla, se trataron de “acciones autónomas y asistemáticas”.

Puntualmente, se investigan algunos hechos sucedidos en los centros clandestinos que funcionaron en La Cacha, la Comisaría 5ª de La Plata, el Pozo de Banfield, Campo de Mayo, el Vesubio, el Olimpo, Automotores Orletti y la ESMA y entre los que se encuentran los casos de los 26 nietos que recuperaron su identidad entre los que figuran Victoria Montenegro Torres, Leonardo Fossati Ortega, Paula Eva Logares Grinspon, Francisco Madariaga Quintela, y Macarena Gelman García Iruretagoyena, como también las apropiaciones de Guido Carlotto, Ana Libertad Baratti De la Cuadra y Clara Anahí Mariani Teruggi, los que aún no han logrado recuperar su identidad.

En su momento, el fiscal Martín Niklison reclamó 50 años de prisión a cumplir en cárcel común, para Videla, Bignone, Acosta, Vañek y Franco. Además, solicitó 30 años para Riveros, 25 para el prefecto Azic y para Antonio Gallo, 19 para el médico Jorge Magnacco, 17 para Eduardo Ruffo y 14 para Susana Colombo.

En la causa, Videla fue considerado como uno de los máximos ideólogos de dicho mecanismo, en tanto que Bignone está acusados por el ocultamiento de toda la documentación y prueba que pudiera revelar el destino de los chicos desaparecidos, ya que como último presidente de facto impartió las órdenes para su destrucción.

En su alegato, Niklison sostuvo que “algún desprevenido podrá apiadarse de los acusados por su ancianidad, pero no son pobres ancianos, sino que han envejecido impunes, guardando para ellos la información que ayudaría a las víctimas a encontrarse con la verdad”, por lo que “no merecen ninguna indulgencia” ya que en el epílogo de sus vidas no “se percibe en ellos un atisbo de intentar mitigar el dolor que causaron. Por el contrario, reivindican sus crímenes y los ratifican con su silencio”.

Cabe recordar que en su declaración testimonial, Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, recordó que el ex general Ramón Camps, por entonces jefe de la policía bonaerense, había afirmado a la publicación española Cambio 16 que los hijos recién nacidos de las mujeres que daban a luz en cautiverio eran “entregados a otras familias” porque si se los daban a sus abuelos “iban a salir nuevos subversivos”.

“Esperé este juicio 36 años”

María Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani, junto a otras once mujeres, fundó en 1977 la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. Un año antes había emprendido la búsqueda de su nieta Clara Anahí, quien a los 6 meses había sido apropiada luego del asesinato de su madre, Diana Teruggi, y de otros cinco militantes montoneros, en la ciudad de La Plata.

Como una paradoja del destino, por cuestiones de salud, hoy no podrá estar presente al momento de la lectura de las sentencias. Sin embargo y consultada por BAE, “Chicha” ponderó el trabajo de los jueces al que calificó como “muy bueno”, pero al mismo tiempo dijo que “no hay con qué destruir ese horror que desparramaron estos seres infrahumanos”.

“He estado esperando 36 años el juicio y eso ya no es justicia, justicia puede ser el castigo que les corresponda, pero hasta qué punto puedo estar satisfecha con este

resultado, si aún me falta lo principal que es recuperar a mi nieta”, y agregó que espera que el Estado y la Justicia den respuestas ya que siempre que se logró recuperar a un niño ha sido a través de nuestras búsquedas, y esto lo digo con muchísima pena, con muchísimo dolor”.

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