Científicos tucumanos elaboran medicamentos para tratar el pie diabético y las escaras

Científicos tucumanos elaboran medicamentos para tratar el pie diabético y las escaras

Desarrollaron un producto basado en bacterias probióticas que tiene efecto cicatrizante, bactericida y anestésico.

El pie diabético, las escaras o las úlceras venosas son problemas difíciles de tratar en la actualidad, y la mayoría de los tratamientos son paliativos, es decir, que alivian los síntomas pero que no llegan a curar las infecciones. Esto se debe a que las bacterias de la herida forman un biofilm que las protege de antibióticos, antisépticos y del mismo sistema inmune, disminuyendo por lo tanto la eficacia terapéutica de los tratamientos convencionales.

Con el objetivo de superar esta limitación de los medicamentos tradicionales, un grupo de jóvenes investigadores del Laboratorio de Estudios Farmacéuticos y Biotecnología Farmacéutica (LEFyBiFa) de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia (FBQF) de la UNT comenzó a desarrollar nuevas fórmulas farmacéuticas para curar este tipo de heridas.

El equipo de investigación tecnológica está liderado por Alberto Ramos Vernieri, y lo integran además María Sesto Cabral y Eliana Solórzano (farmacéuticas); Javier Maldonado (biólogo); Carla Cabrera (biotecnóloga); Romina Chávez (genetista); Nicolás Cerusico (bioquímico); Exequiel González y María de los Ángeles Lazarte (biotecnológos) y Rubén Salim (emprendedor privado).

Los investigadores explicaron que producto que elaboraron está basado en bacterias probióticas, que actúan como una fábrica de moléculas que penetran en la herida con efecto cicatrizante, bactericida y anestésico. “Superamos con éxito la etapa preclínica de experimentación que incluye ensayos de laboratorio y con ratones”, describió Alberto Ramos Vernieri al portal Noticias UNT.

Además, los jóvenes señalaron que el desafío a futuro será aplicar el medicamento primero en pacientes sanos y probar su inocuidad, es decir corroborar que no produzca efectos tóxicos como hipersensibilidad, alergia, edema, eritema, etc. El paso siguiente será usar el medicamento en pacientes con heridas crónicas, para observar su evolución real.

Ramos indicó que desarrollaron distintas formas farmacéuticas como geles, cremas, parches y spray, que tienen utilidad para diferentes tipos de heridas crónicas, según sean húmedas o secas. Agregó que en 2013 solicitaron una patente que protege el procedimiento de obtención de ese medicamento ante el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INPI) y que como titulares figuran el Conicet y la UNT. “La idea de poder patentar desde las instituciones públicas da un poder de negociación cuando uno empieza a dialogar con empresas privadas para que los precios del medicamento sean accesibles a futuro. Es una manera de imponer condiciones para proteger a quienes pagaron la investigación, es decir, a la sociedad”, explicó Ramos.

El científico afirmó que la línea de investigación tiene más de quince años y que lo más novedoso que consiguieron en los últimos años fueron desarrollos biotecnológicos que permitieron facilitar la aplicación del medicamento y conocer su mecanismo de acción. “Se pasó de un líquido que era muy difícil de aplicar sobre las heridas crónicas a tener geles o cremas que facilitan la aplicación y el tratamiento, e inclusive permiten repetirlo. Además pudimos dilucidar la composición química del producto, lo que nos posibilitó determinar el mecanismo de acción concreto en los pacientes”, precisó a Noticias UNT.

Asimismo, Ramos relató que el pionero que dio origen a esta línea de trabajo fue el doctor Juan Carlos Valdez y su grupo de la cátedra de Inmunología de la FBQF de la UNT. Explicó que en un principio trabajó con cultivos enteros y luego los combinó con plasma rico en plaquetas, obteniendo resultados muy alentadores en cuanto a cicatrización de heridas.

Finalmente, Ramos opinó que nuestro país y nuestra provincia en particular tienen muy buen nivel de investigaciones, pero que el problema es la escasa trasferencia al medio. Por ese motivo, el investigador destacó la oportunidad que representó para su equipo ganar a fines del año pasado la Competencia NAVES (Nuevas Aventuras Empresariales) promovida por la Universidad Austral a través de su IAE Business School. Este certamen les permitió integrar su trabajo con el sector privado, con el fin de buscar apoyo y financiación para sacar el producto al mercado en un futuro cercano.

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