El cerrojo de policías que anuló una manifestación

No dejaron entrar gente ni alimentos al baldío que había sido ocupado por un grupo de mujeres.
A la olla llena de agua que las mujeres llevaban al baldío, los policías la terminaron vaciando en la banquina. La idea era cocinar lentejas para almorzar, pero aunque ellas pusieron el grito en el cielo, se dieron cuenta de la fortaleza del cerrojo policial que estaba armado alrededor del baldío de Salta y Sargento Cabral. Es que una verdadera barrera humana impedía el ingreso de gente, comida y leña al interior de predio, en el que 50 mujeres se habían reunido para reclamar por viviendas. Ese candado policial fue clave para desactivar pacíficamente la protesta del Polo Obrero, que al quedarse sin abastecimiento, dejó de lado la manifestación tras 17 horas usurpar el terreno.

El reclamo por casas comenzó sobre las 19 del martes y tras cortar la calle, las manifestantes se instalaron en el baldío. Con ramas, cañizos y neumáticos hicieron grandes fogatas, que les permitieron soportar a duras penas el crudo frío de la noche. Algunas armaron carpas, otras improvisaron refugios con nailon y las que pudieron se envolvieron en frazadas.

‘Hacemos esto porque es la única forma de que nos escuchen. Estamos inscriptos en el IPV y nos censaron, pero los políticos se van en promesas. Nosotros pedimos 2.000 casas’, afirmó Dora Luna, quien se mostró al frente de la manifestación.

En las primeras horas de la mañana, la Policía decidió cortar el tránsito por calle Salta, entre Circunvalación y Corrientes, y reforzó el cerco humano alrededor de predio. Cortó el ingreso de suministros, a la vez que no dejó ingresar al lugar a mujeres que llegaban para sumarse a la protesta, incluso con sus bebés en changuitos.

Ante esta situación, sobre las 11 hubo una reunión en el baldío y quedaron en libertad de acción aquellas mujeres que tenían que volver a sus hogares o mandar los chicos a la escuela. ‘No podemos hacer de comer, se nos acabó la leña y no vamos a sacrificar a los niños. Nadie se va a enojar si alguien quiere irse’, les dijo Dora. Pero aunque al principio decidieron seguir aguantando, lentamente las mujeres empezaron a dejar el predio, que quedó liberado pasado el mediodía.

‘Desde que estoy como jefe de la Policía (en diciembre pasado) es la primera vez que armamos este cerco. Y fue efectivo porque desactivamos la protesta en forma pacífica’, señaló el comisario José Luna. El reclamo de ayer se sumó a una creciente ola de protestas por viviendas, como las que hubo en Rivadavia, Santa Lucía y Sarmiento en las últimas semanas.

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