A Boudou le falló otro testigo y la causa contra Righi queda estancada

Su secretario privado Eduardo Romano se presentó en Tribunales pero no dio precisiones de los encuentros con abogados del estudio del ex procurador. Fue la última audiencia
BERNARDO VÁZQUEZ Buenos Aires

“Me ofrecieron lobby para aceitar lazos con los jueces federales para evitar problemas judiciales”. Palabras más, palabras menos, esa fue la resonante declaración de Amado Boudou en la conferencia de prensa de Semana Santa que generó la renuncia del procurador general de la Nación Esteban Righi, luego de que el Vicepresidente denunciara al estudio de abogados que lleva su nombre ante la justicia federal porteña. Sin embargo, en ese marco, a Boudou le está resultando casi imposible probar esa denuncia y la que le abrió a Adelmo Gabbi, el presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

Ayer, en el que parece haber sido el último intento para no hacer caer la causa, declaró en la fiscalía primera de Comodoro Py el secretario privado de Boudou, Héctor Eduardo Romano. Sin embargo, la que suponía ser una audiencia fundamental para el avance del expediente terminó resultando tan intrascendente como los dichos de los seis testigos anteriores enviados por Boudou que habían declarado ante el fiscal Jorge Di Lello.

Según fuentes judiciales, Romano admitió que existieron reuniones entre Boudou y abogados del estudio Righi cuando el hoy Vicepresidente estaba a cargo de la Anses y también en su período como ministro de Economía. Sin embargo, no pudo reconocer si efectivamente se trataba de los letrados Ana María García (esposa de Righi), María José Labat y Fabián Musso, y mucho menos de qué se charló en los encuentros, que habrían sido tres.

El pase de Romano por Comodoro Py significó el fin de las audiencias por el caso. Debido a la falta de datos concretos, el dictamen que el fiscal Di Lello elevará al juez Ariel Lijo es una incógnita y, sin fecha de definición programada ni testigos por declarar, la investigación podría quedar frenada.

Mientras desde el Gobierno evitan salir en defensa de Boudou, en el entorno de Righi esperan con calma el futuro judicial de la causa. Lo mismo sucede con Adelmo Gabbi, a quien el actual Vicepresidente acusó de haberlo querido sobornar en pos de beneficiar a la imprenta Boldt, de Antonio Tabanelli.

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