Acusan a Siria por torturas sistemáticas

El informe de la organización de derechos humanos con sede en Nueva York sostuvo que “el uso sistemático de abusos y torturas documentados por HRW indica una política de Estado”.

El régimen sirio mantiene a miles de personas en centros de detención donde se perpetran en forma sistemática torturas y abusos, incluso sexuales, advirtió ayer Human Rights Watch (HRW) en un nuevo informe. El reporte de 81 páginas, llamado “El archipiélago de la tortura”, sostuvo que “el uso sistemático de abusos y torturas documentados por Human Rights Watch indica claramente una política de Estado de la tortura y el maltrato, y por lo tanto constituye un crimen contra la humanidad”.

Esta ONG, cuya sede está en Nueva York, afirma haber mantenido más de 200 conversaciones desde marzo de 2011 con ex detenidos así como con militares y miembros de las fuerzas de seguridad del Estado que desertaron, gracias a quienes supo que existían 27 de esos centros de detención gestionados por cuatro de los principales organismos de inteligencia sirios conocidos por el nombre de “mujabarat”. Además, se utilizan bases militares, estadios, escuelas y hospitales con el mismo propósito.

“Prácticamente todas” esas personas interrogadas por HRW dijeron haber sufrido o sido testigos de torturas. En particular declararon que hay detenidos que fueron “largamente golpeados, a menudo con objetos como palos o barras de hierro” desde que comenzó el movimiento de rebelión contra el régimen de Bashar al Assad hace quince meses.

Hay prisioneros que son mantenidos “en posiciones de estrés, dolorosas, por largos períodos, a menudo con equipos especialmente concebidos para esos efectos”, añade esta ONG defensora de los derechos humanos que también denuncia “las quemaduras con ácido de baterías de vehículos”, “las agresiones y humillaciones sexuales”, “el arranque de uñas” y “simulacros de ejecuciones”. Los ex detenidos contactados por HRW hicieron referencia además a centros de detención superpoblados, una mala alimentación y el rechazo sistemático a brindar atención médica. Varios narraron haber visto a personas morir en la tortura.

Un hombre de 31 años, detenido en la provincia norteña de Idleb, contó que durante los interrogatorios le aplastaron los dedos con pinzas, mientras le clavaban grapas en los dedos, las orejas y el dorso. “No me las quitaban si no hablaba. Los que me produjeron mucho dolor fueron los clavos en las orejas. Recurrieron a dos cables conectados a una batería de auto para darme shocks eléctricos. Dos veces usaron armas eléctricas de defensa en mis genitales”, dijo. “Pensé que jamás volvería a ver a mi familia. Me torturan tres veces en tres días.”

Un ex oficial, también citado por HRW, describió los métodos de tortura en vigor: desde colgar al detenido por las manos al techo, pasando por encerrar vivas a personas en un ataúd, hasta amenazas de muerte.

“También los he visto recurrir a movimientos de artes marciales, como el de quebrarle costillas (al detenido) con un rodillazo. Te clavan agujas bajo los pies y te golpean para que camines”, explicó.

“Publicando la ubicación de estos centros, describiendo los métodos de tortura e identificando a los responsables, estamos advirtiendo de que estas personas deberán responder por estos crímenes horribles”, manifestó Ole Solvang, investigador de Human Rights Watch.

Más de 16.500 personas han muerto a causa de la violencia en Siria desde el estallido de la revuelta contra el régimen de Assad a mediados de marzo de 2011, según un reciente informe del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres.

Es imposible obtener cifras de una fuente independiente desde que la ONU dejó de contabilizar las víctimas del conflicto a fines de 2011. La organización humanitaria realizó una apelación al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que denuncie la situación en Siria ante la Corte Penal Internacional y adopte sanciones contra funcionarios sospechados de estar implicados.

Comentá la nota